A cada cual lo suyo
es un artículo del militante de BATASUNA Jose Ignacio Herranz Alvarez, en apoyo de Iker Gallastegi, publicado en GARA el 23 de agosto del año 2001.
A cada cual lo suyo
He leído con detenimiento el artículo firmado por Eduardo Abajo Domínguez («Respuesta a Iker Gallastegi», GARA, 20-08-01), y desgrana algunos temas sobre los que me gustaría dar mi opinión.
1 En el articulo mencionado se dice que la tregua de ETA creaba «desasosiego» en el Gobierno español, el cual, tras muchos esfuerzos, consiguió acabar con la misma. Estoy de acuerdo, pero seguro que no queremos decir lo mismo. ETA realizó antes de ésa otras treguas sin que se advirtiera en el Estado ese «desasosiego». Lo que angustiaba a los españoles no era la tregua en sí, sino la apertura de un proceso soberanista vasco, y el compromiso en ese proceso de partidos que hasta ese momento habían defendido la mera descentralización administrativa, es decir, la autonomía y el Estatuto.
Ni la muerte de Geresta, ni las múltiples operaciones represivas, ni el mantenimiento de la dispersión, ni la amenaza de los tanques acabaron con la tregua. El fin de la misma lo trajo la paralización, a los pocos meses de iniciarse, de ese proceso soberanista que PNV, EA y ETA acordaron. Porque aunque al articulista se le olvide (a los sectores con los que se identifica siempre se les olvida) nombrarlo, la tregua no se declaró por la firma de Li zarra-Garazi sino por el acuerdo firmado conjuntamente por esos dos partidos y la organización armada. Y la tregua terminó cuando, de acuerdo a lo expuesto en sus comunicados, ETA consideró que ese acuerdo se estaba incumpliendo. Si las amenazas y ataques del Gobierno español consiguieron variar la línea de actuación de alguien fue la de PNV y EA, a lo que habría que sumar sus propios intereses partidistas, económicos y sus contradicciones internas.
El hecho de que coincidieran en el tiempo la firma de Lizarra-Garazi (12-09-98) y el inicio de la tregua (18-09-98), nos hizo pensar a muchos que los dos hechos eran las dos caras de la misma moneda. Pero sobre todo, fue el ocultamiento de ese otro acuerdo (firmado en agosto del 98) hasta bastante después de finalizada la tregua, lo que facilitó esa falsa conclusión así como difuminar ante la sociedad vasca los compromisos adquiridos por PNV y EA.
2 Eduardo Abajo argumenta que la estrategia de ETA imposibilita la acumulación de sectores democráticos y progresistas, por lo que hay que potenciar las «exclusivamente políticas» y «no-violentas». Planteamiento atractivo donde los haya pero que no aguanta el contraste.
En primer lugar y que yo sepa no hay ningún partido, por lo menos con representación parlamentaria, que abogue en la práctica por vías «no violentas», ya que unos apuestan claramente por la represión y la imposición, como hacen los españolistas, otros, con el diálogo en la boca, se dedican a aplicar la violencia represiva y la legislación española más fascista contra la izquierda nacionalista vasca, como hacen PNV-EA, y otros, se dedican a aplaudir, justificar o callar ante esa represión, como hace IU.
En segundo lugar, cuando PNV-EA, y a su nivel ELA (sobre esta última organización es interesante leer el artículo «Unidad de acción» de Rafa Diez, en GARA 01-05-2001), ponen la violencia de ETA como obstáculo insalvable, debieran explicar por un lado qué extraña razón metafísica les hace obviar la violencia que ejerce el «PPSOE», y por otro, debieran argumentar qué les impide dar pasos por su cuenta. ¿Qué les impide dar oficialidad a las selecciones vascas, al carné vasco, a la inclusión de Trebiño, aprobar un calendario laboral, un currículum académico propios, un modelo lingüístico único que euskaldunice a todos nuestros estudiantes, activar «su» Udalbiltza, exigir el cumplimiento del acuerdo parlamentario contra la dispersión? Y suma y sigue. ¿No será ese miedo insuperable a las amenazas de Madrid y a perder sus poltronas, como ya les ocurrió durante la tregua?
Al contrario de las conclusiones sacadas por Eduardo Abajo, el periodo de tregua me aportó una lección muy diferente. La violencia de ETA desapareció mientras todos los sectores nacionalistas vascos, de derecha y de izquierda, apostaron activamente por la soberanía. Cuando ese compromiso desapareció, y PNV-EA iniciaron su famosa «ciaboga» política (por cierto, en estas fechas y por los aplausos que reciben de los unionistas, deben estar cruzando la meta) ETA dio por finalizada su tregua. Dándole la vuelta al razonamiento del articulista mencionado, se podría decir que es la falta de compromiso con las vías «no violentas» por parte de esos sectores político-sindicales la que perpetúa la lucha armada de ETA ¿Que es ETA la única responsable de su estrategia? Por supuesto que sí, al menos en la misma medida en que PNV y EA son los únicos responsables de su actual estrategia constitucional-estatutista negadora de la soberanía.
Jose Ignacio Herranz Alvarez